Dejar morir una ley por aburrimiento es peor que hacer una mala ley. Es obligarla a languidecer, dejarla expuesta al escarnio público, humillarla en la picota, ponerla de rojo en un escaparate de Ámsterdam. Es hacer leña del árbol caído, sacar a una vieja gloria en el minuto 80 de partido en campo contrario, es […]
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Las mascarillas y la desidia
