Nos cuesta mucho usar el punto final. Preferimos los puntos suspensivos. Los mensajes que nos mandamos, breves, directos y rácanos en signos de puntuación, suelen acabar, sin embargo, con tres puntos, uno detrás de otro, pensados, meditados, puestos con conciencia. No pueden faltar. La sucesión de puntos crea la ilusión de un presente continuo que acaba […]
Punto final
