Una dulzaina, un tambor y unas jotas castellanas alegraban el prado de mi pueblo el día de San Roque. Antes una misa organizada por los cofrades y una procesión para llevar el santo a su ermita. Los campos de trigo y cebada ya se habían cosechado, y solo algunos viñedos teñían de verde el ocre […]
El pueblo sin fiestas
